viernes, 28 de septiembre de 2012

POESIAS DE MARIPOSAS





Siempre daré un espacio muy especial a las mariposas, su  esencia es tan elegante, pausada y espectacularmente visual, que albergarles  en este sitio en donde las poesías modernistas son celebradas, es un placer. 

Placer  que me da la oportunidad de leer y releerles,   con la dulce caricia de la música de Enio  Moriccone,  una rama ideal en su andar que las suspende amablemente.

 La  virtud de estas preciosas y diminutas almas vivas, son el espectáculo de sus colores,  la magia visual de su vuelo,  casi musical...como pequeños abanicos portando lienzos de arte , revoloteando en el aire, su gracia nos alegra y hace suspirar nuestras pupilas ;  dan sabores de colores a nuestro aliento;  nos otorgan  una suave brisa  de versos rítmicos, sinestésicos y de cromático espectáculo.

   Serán celebradas,  con letras de artistas,  que con su pluma desplegarán  colores musicales de sus labios,  imprimirán  los perfumes de  la poesía modernista, que con su amable paso,  nos regala un suspiro, una sonrisa franca, como la bonita esencia de las preciosas mariposas...

A continuación una poesía de Manuel Gutiérrez Nájera,  de México,   (1859-1895). Iniciador del modernismo en México, periodista y poeta.  Imprimía una multidimensional y versátil variedad de escritos y las firmaba con una multidiversidad de seudónimos.  Su personalidad tenía impregnando el  gusto clásico, afrancesado y libre, como esa vibra artística y cultural que se respiraba en el aire entre 1870 y 1920,  época en donde fluyó el Modernismo. 






MARIPOSAS


Ora blancas cual copos de nieve,
ora negras, azules o rojas,
en miríadas esmaltan el aire
y en los pétalos frescos retozan.
Leves saltan del cáliz abierto,
como prófugas almas de rosas
y con gracia gentil se columpian
en sus verdes hamacas de hojas.
Una chispa de luz les da vida
y una gota al caer las ahoga;
aparecen al claro del día,
y ya muertas las halla la sombra.

¿Quién conoce sus nidos ocultos?
¿En qué sitio de noche reposan?
¡Las coquetas no tienen morada!...
¡Las volubles no tienen alcoba!...
Nacen, aman, y brillan y mueren,
En el aire, al morir se transforman,
y se van sin dejarnos su huella,
cual de tenue llovizna las gotas.
Tal vez unas en flores se truecan,
y llamadas al cielo las otras,
con millones de alitas compactas
el arco iris espléndido forman.
Vagabundas, ¿en dónde está el nido?
Sulanita, ¿qué harén te aprisiona?
¿A qué amante prefieres, coqueta?
¿En qué tumbas dormís, mariposas?

¡Así vuelan y pasan y expiran
las quimeras de amor y de gloria,
esas alas brillantes del alma,
ora blancas, azules o rojas!
¿Quién conoce en qué sitio os perdisteis,
ilusiones que sois mariposas?
¡Cuán ligero voló vuestro enjambre
al caer en el alma la sombra!
Tú, la blanca, ¿por qué ya no vienes?
¿No eres fresco azahar de mi novia?
te formé con un grumo del cirio
que de niño llevé a la parroquia;
eres casta, creyente, sencilla,
y al posarte temblando en mi boca
murmurabas, heraldo de goces,
"¡Ya está cerca tu noche de bodas!"

¡Ya no viene la blanca la buena!
¡Ya no viene tampoco la roja,
la que en sangre teñí, beso vivo,
al morder unos labios de rosa!
Ni la azul que me dijo: ¡poeta!
¡Ni la de oro, promesa de gloria!
¡Es de noche... ya no hay mariposas!
¡Ha caído la tarde en el alma!
Encended ese cirio amarillo...
¡Las que tienen las alas muy negras
Ya vendrán en tumulto las otras,
y se acercan en fúnebre ronda!
¡Compañeras, la pieza está sola!
Si por mi alma os habéis enlutado,
¡Venid pronto, venid mariposas!

Manuel Gutiérrez Nájera

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Rubén Darío veía en la mariposa,  el alma, símbolo del poeta, (Psiquis aparece representado como una mariposa). Este símbolo se representa en su metamorfosis,  en la transición de la vida a la muerte, como el alma del cuerpo; así como la esencia bella del ser, esa la mariposa,  que esta atrapada en la atormentada existencia cotidiana, lo más bello del ser humano que quiere salir y Darío le visualiza como una mariposa... 




Divina Psiquis






¡Divina Psiquis, dulce Mariposa invisible
que desde los abismos has venido a ser todo
lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible
forma la chispa sacra de la estatua de lodo!
 
Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra
y prisionera vives en mí de extraño dueño:
te reducen a esclava mis sentidos en guerra
y apenas vagas libre por el jardín del sueño.
 
Sabia de la Lujuria que sabe antiguas ciencias,
te sacudes a veces entre imposibles muros,
y más allá de todas las vulgares conciencias
exploras los recodos más terribles y oscuros.
 
Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres
bajo la viña donde nace el vino del Diablo.
Te posas en los senos, te posas en los vientres
que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo.
 
A Juan virgen y a Pablo militar y violento,
A Juan que nunca supo del supremo contacto;
a Pablo el tempestuoso que halló a Cristo en el viento,
y a Juan ante quien Hugo se queda estupefacto.
 
Entre la catedral y las ruinas paganas
vuelas, ¡oh, Psiquis, oh, alma mía!
-como decía
aquel celeste Edgardo
que entró en el paraíso entre un son de campanas
y un perfume de nardo-,
entre la catedral
y las paganas ruinas
repartes tus dos alas de cristal,
tus dos alas divinas.
Y de la flor
que el ruiseñor
canta en su griego antiguo, de la rosa,
vuelas, ¡oh, Mariposa!,
¡a posarte en un clavo de Nuestro Señor!


Rubén Darío 
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La siguiente poesía de la hermosa y sensible percepción del poeta chileno Pablo Neruda. La analogía del otoño, la fragilidad de la vida, de las cosas bellas, de la vida misma, se aparece frágil, hermosa como la vida y se va en un instante, revoloteando. El escenario de colores, las sensaciones y color del sol, de la boca de una mujer, todas ellas sensaciones cálidas humanas, acompañadas de versos musicales y un fondo profundo, frágil y complejo. Una caricia para el alma. Gracias, gracias,  Pablo Neruda, por compartirnos tu hermosa sensibilidad.
 
 



 
 
MARIPOSAS DE OTOÑO
 
 
LA mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
 

Pablo Neruda

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domingo, 22 de mayo de 2011

Automnal de Rubén Darío





Automnal de Rubén Darío, más azúl, más hermoso. Poema del vanguardiasta poeta ícono del modernismo; donde nos transalda a su mundo mágico múltisensual, pues le da a  sus  palabras, esa musicalidad rítmica, con escenarios donde las suaves palabras se confunden y se mimetizan con colores, aromas y música... Toda una extravagancia sinestésica.


En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!
En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía:
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.

Una vez sentí el ansia
de una sed infinita.
Dije al hada amorosa:
--Quiero en el alma mía
tener la aspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: --¡Ven!-- con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino aroma de esperanza.
¡Oh sed del ideal!

Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: --¡Más!...

La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas mágicas pupilas.
Y dije: --¡Más!... Sonriendo
la celeste hada amiga
prorrumpió: --¡Y bien! ¡Las flores!

Y las flores
estaban frescas, lindas,
empapadas de olor: la rosa virgen,
la blanca margarita,
la azucena gentil y las volúbiles
que cuelgan de la rama estremecida.
Y dije: --¡Más!...

El viento
arrastraba rumores, ecos, risas,
murmullos misteriosos, aleteos,
músicas nunca oídas.
El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda,
y el alma de las liras.
Y lo rasgó. Allí todo era aurora.
En el fondo se vía
un bello rostro de mujer.

¡Oh, nunca,
Piérides, diréis las sacras dichas
que en el alma sintiera!
Con su vaga sonrisa:
--¿Más?... --dijo el hada. Yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa...

Rubén Darío

domingo, 30 de enero de 2011

¨El Otoño¨ de Luis Cernuda.



Poeta Sevillano (1902-1963)

 Su poesía es intensa, los poetas contemporáneos que le acompañaban decían:  ¨que percibía algo más¨ . Claramente era sinestesia. Tenia percepciones sensoriales cruzadas,  como se percibe en sus letras. Podía oler colores, saborearlos y magistralmente  describir esas sensaciones con palabras.

“El Otoño”

Encanto de tus otoños infantiles, seducción de una época del año que es la tuya, porqué en ella has nacido.

La atmosfera del verano, densa hasta entonces se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. Caían las primeras lluvias a primeros de septiembre, anunciándolas el trueno y el súbito nublarse del cielo, con un chocar acerado de aguas libres contra prisiones de cristal. La voz de la madre decía: “Que descorran la vela”, y tras aquél quejido agudo (semejante al de las golondrinas cuando revolaban por el cielo azul sobre el patio), que levantaba el toldo al plegarse en los alambres de donde colgaba, la lluvia entraba dentro de la casa, moviendo ligera sus pies de plata con rumor rítmico sobre las losas de mármol.

  De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso , y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma , siendo tal la sustancia de donde aquél emanaba, oscuro y penetrante, como el de un pétalo ajado de magnolia. Te parecía volver a una dulce costumbre desde lo extraño y distante, Y por la noche, ya en la cama, encogías tu cuerpo, sintiéndolo joven, ligero y puro, en torno de tu alma, fundido con ella, hecho alma también él mismo.


Luis Cernuda en:  ”Ocnos”

“Deseo”

Por el campo tranquilo de septiembre,
del álamo amarillo alguna hoja,
como una estrella rota,
girando al suelo viene.

Si así el alma inconsciente,
Señor de las estrellas y las hojas,
fuese, encendida sombra,
de la vida a la muerte.

lunes, 27 de diciembre de 2010

El ave del Paraíso



El día de hoy tuve un sueño con una ave de colores intensos y exóticos, como en un cuadro impresionista, me quede pensativo y con la incógnita de lo que sería su significado.  Estaba buscando algo que me llevase a una explicación de ese sueño y a la vez a una imagen y nada lleno mis expectativas. Hasta  que encontré  este soneto  de versos musicales, de colores intensos y vivos; de este pintor sin paleta, poeta vanguardia del modernismo: Salvador Rueda

El ave del paraíso

Ved el ave inmortal, es su figura;
la antigüedad un silfo la creía,
y la vio su extasiada fantasía
cual hada, genio, flor o llama pura.

Su plumaje es la luz hecha locura,
un brillante hervidero de alegría
donde tiembla 1a ardiente sinfonía
de cuantos tonos casa la hermosura.

Su cola real, colgando en catarata;
y dirigida al sol, haz que desata
vivo penacho de arcos cimbradores.

Curvas suelta la cola sorprende,
y al aire lanza cual tazón de fuente
un surtidor de palmas de colores.

Salvador Rueda

lunes, 6 de diciembre de 2010

Alma Desnuda....de Alfonsina Storni



Alfonsina nació en Suiza, pero a los cuatro años se traslado a Argentina.

Nació en 1892 . Su poesía esta influenciada por el arte que existía en la atmósfera de 1890 a 1920 en donde; corrientes como el modernismo y la vanguardia, inundaron de libertad creadora a Europa y América.

En esa época la mujer empieza a despegar como creadora y como pensadoras de nuestro siglo,  y fue en la poesía;  que junto a Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral, Eugenia Vaz Ferreira y Dulce María Loynaz, marcaron la importante y femenina presencia en la poesía de habla Hispana de esa época.

Desafortunadamente la preciosidad de su genio creativo, estaba inmerso en un mar de sensibilidades atrapadas en una época en donde la resistencia al desarrollo de la mujer, empezaba desde sus familias y se trasladaba a la vida cotidiana..

Murió suicidándose, ahogada en la playa de la perla en Mar de plata, en 1938

 ¨Alma Desnuda¨,  evidencía el talento de su fina y libre poesía.

Alma Desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.





martes, 11 de mayo de 2010

LA CASADA INFIEL ¨POESIA DE LORCA¨ 



Esta poesía del gran Federico García Lorca, es una de las imágenes mas sensuales que he percibido.


La línea ¨ En las últimas esquinas toque sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos.¨  Es simplemente;  una de las maneras mas exquisitas de describir,  una escena tan pasional.




 LA CASADA INFIEL


Y yo que me la lleve al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toque sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

*

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quito el vestido.
Yo, el cinturón con revólver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.

Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

*

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.


FEDERICO GARCIA LORCA


martes, 4 de mayo de 2010

Desnuda



Preciosa poesía, que evidencia la infinita sensibilidad y sensualidad del poeta Salvadoreño: Roque Dalton.



Desnuda

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como a un niño perdido
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que se nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a la sombras los deseos me ladran.
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.
El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

viernes, 8 de enero de 2010

SO WE'LL GO NO MORE A ROVING



So we'll go no more a roving
so late into the night
Though the heart be still as loving
And the moon be still as bright.
For the sword outwears the sheath,
And the soul wears out the breast,
And the heart must pause to breathe,
And Love itself have rest.
Though the night was made for loving,
And the day returns too soon,
Yet we'll go no more a roving
By the light of the moon.



Otra bellisima Poesia; que tiene que ver con la noche, la luna y esa mujer encantadora, que su belleza y su alma, son una misma como: La Luna y la Noche...


She walks in beauty, like the night
Of cloudless climes and starry skies;
And all that's best of dark and bright
Meet in her aspect and her eyes:
Thus mellow'd to that tender light
Which heaven to gaudy day denies.
One shade the more, one ray the less,
Had half impair'd the nameless grace
Which waves in every raven tress,
Or softly lightens o'er her face;
Where thoughts serenely sweet express
How pure, how dear their dwelling-place.
And on that cheek, and o'er that brow,
So soft, so calm, yet eloquent,
The smiles that win, the tints that glow,
But tell of days in goodness spent,
A mind at peace with all below,
A heart whose love is innocent!

sábado, 19 de septiembre de 2009

POESIA AZTECA


La poesía azteca, recreaba lo que percibían a su alrededor: en ese mundo mágico de Tenochtitlan, en un valle espectacular, rodeado de pinos, del amarillo sol que acariciaba el paisaje con su luz amable y calor agradable. En el centro de ese gran paisaje,estaba un gran lago, con laberintos formados por islas de tierra que ellos mismos formaban, en donde cultivaban: Maíz, fríjol y flores de colores encendidos entre otros.


Bellas flores existían, mariposas brillantes que revoloteaban, acompañadas de aves de colores exóticos que salpìcaban la vista, como puntitos de colores en todo el panorama, contrastando deliciosamente con el intenso azúl del cielo, imagino eso, y debió ser una experiencia cromática impresionante, acompañada de las armoniosas melodías de la naturaleza, integradas por: trinos de aves, grillos, ranas, el sonido de las flores y hojas movidas por el viento amable.


Con ese bello entorno, acompañado de una vida apacible y ordenada, con una rica historia, con una mística repleta de dioses, que les infundían toda clase de sentimientos, pero a la vez dolorosa, por los enormes sacrificios a los dioses, las constantes guerras, los asesinatos injustos entre ellos, y a los demás pueblos que les rodeaban, los sentimientos encontrados de venerar la valentía de sus héroes guerreros; asi,como llorar sus perdidas, se percibe en la sencilla poesía azteca, que interpretaban cantando y bailando.


Aquí algunas muestras de esa poesía.




Belleza del Canto
Llovieron esmeraldas;
ya nacieron las flores:
Es tu canto.
Cuando tú lo elevas en México,
el sol está alumbrando.





El Ave y la Mariposa
¿Qué es lo que dice el ave roja del dios?
Es cual un repicar de sonidos: anda chupando miel.
¡Que se deleite: ya se abre su corazón:
es una flor!
Ya viene, ya viene la mariposa:
viene, viene volando; viene abriendo sus alas:
Sobre las flores anda chupando miel.
¡Que se deleite: ya se abre su corazón:
es una flor!



La Vida Pasa: Hay que Vivir
No por segunda venimos a la tierra
príncipes
chichimecas. Gocémonos y tráiganse las flores.
¡Al Reino de la Muerte! . . . sólo estamos de paso:
¡de verdad, de verdad nos vamos!
¡Verdad es que nos vamos!
Verdad es que dejamos las flores y los cantos
y la tierra . . . ¡Sí de verdad, de verdad nos vamos!
¿A dónde vamos? ¿A dónde vamos?
¿Estamos allá muertos o aún tenemos vida?
¿Hay un sitio en que dura la existencia?
¡En la tierra tan sólo
es el bello cantar, la flor hermosa:
es la riqueza nuestra, es nuestro adorno:
gocémonos con ella!
Príncipes
chichimecas: gozad,
allá donde nos vamos es la Casa del rey de los muertos,
del dios que lanza luces y envuelve en sombras [
Popocatzin],
es el sitio a que regresan nuestros abuelos.
Os lanzáis al abismo:
nadie en la tierra queda:
¡En la tierra tan sólo
es el bello cantar, la flor hermosa:
es la riqueza nuestra, es nuestro adorno:
gocémonos con ella!

¡Huida de Quetzalcoatl!

En Tula existió la Casa de Madera;
aún perduran las columnas en forma de serpientes;
las dejó al irse
Nácxitl Topiltzin.
Al son de trompetas es llorado por nuestros príncipes.
Ya se va el que ha desaparecer allá en
Tlapalla.
Íbamos allá a Cholula, junto al Poyauhtécatl;
é la había traspasado para ir a Acalla.

Al son de trompetas es llorado por nuestros príncipes.
ya se va el que ha de perecer allá en
Tlapalla.
Llegué a Nonoalco, yo cual quéchol de finas plumas,
yo el príncipe
Mamali y quedé desolado.


Enigma de vivir

No es verdad que vivimos,
no es verdad que duramos
en la tierra.
¡ Yo tengo que dejar las bellas flores,
tengo que ir en busca del sitio del misterio!
Pero por breve tiempo,

hagamos nuestros los hermosos cantos.

Cant. Mex., f. 35, lin. 10 ss. Anónimo de Chalco


Muerte fatal

¡A dónde iremos que muerte no haya? Por eso llora mi corazón.
¡Tened esfuerzo: nadie va a vivir aquí!
Aun los príncipes son llevados a la muerte:
así desolado está mi corazón.
¡Tened esfuerzo: nadie va a vivir aquí!

Cant. Mex., f. 70 R., lin. 27 ss. De Tenochtitlan, con la misma ocasión.
Ánimo
¡No te amedrentes, corazón mío!
Allá en el campo de batalla
ansío morir a filo de
obsidiana.
Oh, los que estáis en la lucha:
yo ansío morir a filo de
obsidiana.
Sólo quieren nuestros corazones la muerte gloriosa.


Misión del Poeta (Otra)

¡Sin duda eres el ave roja del dios,
sin duda eres el rey del que da vida!
Vosotros, los primeros que mirasteis la aurora
aquí cantando estáis.
¡
Esfuércese en querer mi corazón
sólo flores de escudo: son las flores del sol!
¿Qué hará mi corazón?
¿Es que en vano venimos, pasamos por la tierra?
De modo igual me iré
que las flores que fueron pereciendo;
¡Nada será mi renombre algún día!
¡Nada será mi fama en la tierra!
¡Al menos flores, al menos cantos!
¿Qué hará mi corazón?
¿Es que en vano venimos, pasamos por la tierra?




martes, 19 de mayo de 2009

Poesías de la Luna





La Luna......... siempre exquisita, melancólica, taciturna, romántica ... siempre envuelta en belleza.........como la noche.





Luna de cristal

Una luna blanca brillante y blanda que vive en el agua, posada en un ancla, sal del agua luna del mar, que el tesoro te esperará.
Tu corona de oro, tu collar de plata, pero sobre todo tu corazón de cristal, la luna del mar se mira en el agua con su brillo y su sombra de ojos.
Tú... luna del mar me sorprendes con tu blancura y tu hermosura.
 Tú... luna bella con ojos azules, azules del mar.
Mira la arena, luna de cristal,  parece que llegará algo de verdad.
Mira la sirena que llega, ya que con su viento te irás al cielo;
este es el día en que te marcharas;  este es el día en que te despedirás; adiós luna hermosa;  adiós luna del mar;  que tu hermosura nunca acabar...
Mira el marinero, el marinero mira el cielo y dice así: mira esa bola,  esa bola del mar... parece que es una luna de cristal.....

Gracias Isa...


  Esta poesía de Jaime Sabines de la luna, desencadena cascadas de bellas emociones.


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.


Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.


Jaime Sabines




Este es un poema bellìsimo que Mariano Estrada, dedico a Federico Garcia Lorca


LA LUNA

Ya nadie mira a la luna,
la luna ya no es de nadie;
ya no la cubren de besos,
ya no la bañan con sangre.

Ni ya le escriben poemas,
ni ya le clavan puñales;
ya no hay tragedias de amores,
ya no hay amor, no hay amantes.

Ya pasa sola la luna,
ya pasa sola, sin nadie;
ya no amontona secretos
ni alumbra sueños, como antes.

¿Adónde fuisteis, poetas,
adónde fuisteis, amantes,
que la dejásteis sin versos,
que sin amor la dejásteis?

Ya no es de nadie, ni es luna,
la luna que ahora nos sale;
porque es un círculo sólo,
y sólo un círculo errante.

Sólo un castillo arrumbado,
sólo un recuerdo distante;
sólo una historia en un libro,
sólo una estatua en un parque.

La luna no será luna
sin corazones que amen;
sin pensamientos que vuelen
y sin poetas que canten.

Y es esa luna, lunero,
la misma luna, no obstante,
que tú metiste en los versos
porque era tuya una parte

Pero los hombres son otros
y otras las cosas que valen;
y otros los ojos que miran
y otras las formas de amarse.

La luna no será luna,
porque la luna es mirarse:
asesinar con los ojos
hasta el dolor de la sangre.


Mariano Estrada
Del libro El cielo se hizo de amor.





Cuenta una leyenda que, cuando el Sol y la Luna fueron creados, se amaban con una pasión y profundidad inconmensurables, sin medida, intensamente. Eran dos amantes libres, el ardiente fuego dorado de uno sobre la fría calidez plateada del otro…

Cuando el Gran Dios decidió que habían de separarse, el Sol para iluminar el cielo de día, la Luna para alumbrarlo suavemente de noche, sus corazones, sus almas, parecieron partirse en dos. Estaban condenados a permanecer separados por siempre, tratando de alcanzarse y nunca lográndolo, en una danza infinita, dolorosa.

El Sol trató de ser fuerte, de fingir estar bien, y lo consiguió, destellando fuerte, muy fuerte, en el firmamento.
La Luna, sin embargo, no podía soportar la tristeza de estar sin su amado, y melancólicamente brillaba en el cielo.

El Gran Dios, compadeciéndose de ella, le obsequió con millones de estrellas, pequeños pedazos de luz que trataban de acompañarla, de consolarla. Pero la Luna añoraba el fulgor ardiente del Sol, su piel cálida y dorada, y la fría palidez de las estrellas la afligía aún más.
Se sabía sola, condenada a permanecer eternamente buscando a su amor, sin poder alcanzarlo jamás, apenas
vislumbrándolo en la distancia.

El Gran Dios volvió a compadecerse de aquellos a los que había separado, y decidió concederles unos instantes de felicidad, con los que habrían de sobrevivir por siempre: los eclipses. Entonces, cuando la Luna desaparece, escondida, cuando el Sol se cubre de su nívea piel, pueden vivir de nuevo, libres, amados, felices, por unos gloriosos momentos, hasta volver a separarse, a romperse, dolorosamente, en dos de nuevo. Esperando, anhelando el momento en que puedan volver a ser uno, juntos, libres, amados.....







 Esta es un preciosa poesía acerca de la Luna, como todas las que escribe la poetisa Morus Gómez


Marea....


En una noche de luna llena, cuando sube el marea


Las olas rompen en el vació, de la desierta arena


Mientras el aire acaricia las palmeras…


A mi me nace el deseo de tenerte, cerca…muy cerca.


Bajo mi piel los deseos se ondulan, por una caricia tuya


Los suspiros se escapan, se detiene el latido


Brota la gota de rocío, esperando tus labios junto a los míos


En la travesía de pensarte, vuelo a tu cuerpo


Bajo el fuego de tu aliento, se derrite el hielo


Nacen nuevas caricias, habitas mi cuerpo


Me inundas me humedeces, como el mar a la arena.


Un castillo que construyo, sentada en la playa cubierta de arena


Con el ansia en los ojos, con el deseo ondulando


Esperando que tu oleaje me bañe…bajo la luz de la luna llena


MORU*S

viernes, 3 de abril de 2009

Delmira Agustini


Delmira Agustini fue la más destacada poetisa del Modernismo. Exuberante prestigio para cualquier escritora. Pero no para la crítica de Rubén Darío. El gran maestro la elevó hasta la cúspide de la literatura española. La comparó con Santa Teresa en su calidad de expresión como mujer.

Ella rompió las barreras como mujer y expresó su interior con elegancia. 
Su elevado erotismo, con ausencia total de vulgaridad, es la máxima elegancia
creativa, una libre y perfeccionista poetisa, que imprimió deliciosa musicalidad
y plasticidad rítmica a su poesía, así como una elevada espiritualidad sensual.

Estos precioso poema evidencia su calidad y el porque de tanto elogio.



DIARIO ESPIRITUAL

Es un lago mi alma;
Lago, vaso de cielo,
Nido de estrellas en la noche calma,
Copa del ave y de la flor, y suelo
De los cisnes y el alma.
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* * *
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-Un lago fué mi alma...-
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Mi alma es una fuente
Donde canta un jardín; sonrosan rosas
Y vuelan alas en su melodía;
Engarza gemas armoniosamente
En el oro del día.
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-Mi alma fué una fuente...-
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Un arroyo es mi alma;
Larga caricia de cristal que rueda
Sobre carne de seda,
Camino de diamantes de la calma.
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-Fué un arroyo mi alma...-
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Mi alma es un torrente;
Como un manto de brillo y armonía,
Como un manto infinito desbordado
De una torre sombría,
¡ Todo lo envuelve voluptuosamente !
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-Mi alma fué un torrente...-
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Mi alma es todo un mar,
No un vómito siniestro del abismo:
Un palacio de perlas, con sirenas,
Abierto a todas las riberas buenas,
Y en que el amor divaga sin cesar...
Donde ni un lirio puede naufragar.
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* * *
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-Y mi alma fué mar...-
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Mi alma es un fangal;
Llanto puso el dolor y tierra puso el mal.
Hoy apenas recuerda que ha sido de cristal;
No sabe de sirenas, de rosas ni armonía;
Nunca engarza una gema en el oro del día...
Llanto y llanto el dolor, y tierra y tierra el mal!...
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* * *
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Mi alma es un fangal;
.
¿Dónde encontrar el alma que en su entraña sombría
Prenda como una inmensa semilla de cristal ?