domingo, 22 de mayo de 2011

Automnal de Rubén Darío








En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!
En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía:
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.

Una vez sentí el ansia
de una sed infinita.
Dije al hada amorosa:
--Quiero en el alma mía
tener la aspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: --¡Ven!-- con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino aroma de esperanza.
¡Oh sed del ideal!

Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: --¡Más!...

La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas mágicas pupilas.
Y dije: --¡Más!... Sonriendo
la celeste hada amiga
prorrumpió: --¡Y bien! ¡Las flores!

Y las flores
estaban frescas, lindas,
empapadas de olor: la rosa virgen,
la blanca margarita,
la azucena gentil y las volúbiles
que cuelgan de la rama estremecida.
Y dije: --¡Más!...

El viento
arrastraba rumores, ecos, risas,
murmullos misteriosos, aleteos,
músicas nunca oídas.
El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda,
y el alma de las liras.
Y lo rasgó. Allí todo era aurora.
En el fondo se vía
un bello rostro de mujer.

¡Oh, nunca,
Piérides, diréis las sacras dichas
que en el alma sintiera!
Con su vaga sonrisa:
--¿Más?... --dijo el hada. Yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa...

Rubén Darío
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Automnal de Rubén Darío, más azúl, más hermoso. Poema del vanguardista poeta ícono del modernismo nos trasalda a su mundo mágico, sensual,  otorga  a  sus  palabras  musicalidad rítmica con escenarios donde las palabras se mimetizan con colores, aromas y música... Toda una extravagancia sinestésica.

domingo, 30 de enero de 2011

¨El Otoño¨ de Luis Cernuda.




“El Otoño”

Encanto de tus otoños infantiles, seducción de una época del año que es la tuya, porqué en ella has nacido.

La atmosfera del verano, densa hasta entonces se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. Caían las primeras lluvias a primeros de septiembre, anunciándolas el trueno y el súbito nublarse del cielo, con un chocar acerado de aguas libres contra prisiones de cristal. La voz de la madre decía: “Que descorran la vela”, y tras aquél quejido agudo (semejante al de las golondrinas cuando revolaban por el cielo azul sobre el patio), que levantaba el toldo al plegarse en los alambres de donde colgaba, la lluvia entraba dentro de la casa, moviendo ligera sus pies de plata con rumor rítmico sobre las losas de mármol.

  De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso , y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma , siendo tal la sustancia de donde aquél emanaba, oscuro y penetrante, como el de un pétalo ajado de magnolia. Te parecía volver a una dulce costumbre desde lo extraño y distante, Y por la noche, ya en la cama, encogías tu cuerpo, sintiéndolo joven, ligero y puro, en torno de tu alma, fundido con ella, hecho alma también él mismo.


Luis Cernuda en:  ”Ocnos”

“Deseo”

Por el campo tranquilo de septiembre,
del álamo amarillo alguna hoja,
como una estrella rota,
girando al suelo viene.

Si así el alma inconsciente,
Señor de las estrellas y las hojas,
fuese, encendida sombra,
de la vida a la muerte.




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Poeta Sevillano (1902-1963)

 Su poesía es intensa, los poetas contemporáneos que le acompañaban decían  ¨que percibía algo más¨ . Claramente era sinestesia. Tenia percepciones sensoriales cruzadas,  como se percibe en sus letras. Podía oler colores, saborearlos y magistralmente  describir esas sensaciones con palabras.


lunes, 27 de diciembre de 2010

El ave del Paraíso




El ave del paraíso

Ved el ave inmortal, es su figura;
la antigüedad un silfo la creía,
y la vio su extasiada fantasía
cual hada, genio, flor o llama pura.

Su plumaje es la luz hecha locura,
un brillante hervidero de alegría
donde tiembla la ardiente sinfonía
de cuantos tonos casa la hermosura.

Su cola real, colgando en catarata;
y dirigida al sol, haz que desata
vivo penacho de arcos cimbradores.

Curvas suelta la cola sorprende,
y al aire lanza cual tazón de fuente
un surtidor de palmas de colores.

Salvador Rueda

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El día de hoy tuve un sueño con una ave de colores intensos y exóticos, como en un cuadro impresionista, cavilé con la incógnita de su significado.  Estaba buscando algo que me llevase a explicar ese sueño y a la vez a una imagen y nada lleno mis expectativas hasta  encontrar  este soneto  de versos musicales, de colores intensos y vivos; de este pintor sin paleta, poeta vanguardia del modernismo: Salvador Rueda


lunes, 6 de diciembre de 2010

Alma Desnuda....de Alfonsina Storni





Alma Desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.



Alfonsina nació en Suiza, a los cuatro años se trasladó a Argentina.

Nació en 1892. Su poesía está influenciada por el arte que existía en la atmósfera de 1890 a 1920, donde corrientes como el modernismo y la vanguardia inundaron de libertad creativa a Europa y América.

En esa época las mujeres comienzan a ser reconocidas como creadoras y pensadoras del siglo XX; fue en la poesía, junto a Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral, Eugenia Vaz Ferreira y Dulce María Loynaz, que marcaron la importante y femenina presencia en la poesía de habla Hispana de esa época.

Desafortunadamente, la magnificencia de su genio creativo estaba inmerso en un mar de sensibilidades atrapadas por el yugo de una época, donde la resistencia al desarrollo de la mujer comenzaba desde el seno familiar y se trasladaba a la vida cotidiana.

Murió suicidándose, ahogada en la playa de La Perla en Mar del Plata en 1938.

¨Alma Desnuda¨  evidencía el talento de su fina, bien estructurada y libre poesía.

martes, 11 de mayo de 2010

LA CASADA INFIEL ¨POESIA DE LORCA¨ 








 LA CASADA INFIEL


Y yo que me la lleve al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toque sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

*

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quito el vestido.
Yo, el cinturón con revólver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.

Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

*

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.


FEDERICO GARCIA LORCA


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Esta poesía del gran Federico García Lorca, es una de las imágenes más sensuales que he percibido.

La línea ¨ En las últimas esquinas toque sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos.¨  Es  una de las maneras mas exquisitas que he percibido para describir  una escena tan pasional.


martes, 4 de mayo de 2010

Desnuda




Desnuda

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como a un niño perdido
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que se nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a la sombras los deseos me ladran.
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.
El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

Roque Dalton

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Poesía con la infinita sensibilidad y sensualidad del poeta Salvadoreño



viernes, 8 de enero de 2010

SO WE'LL GO NO MORE A ROVING



So we'll go no more a roving
so late into the night
Though the heart be still as loving
And the moon be still as bright.
For the sword outwears the sheath,
And the soul wears out the breast,
And the heart must pause to breathe,
And Love itself have rest.
Though the night was made for loving,
And the day returns too soon,
Yet we'll go no more a roving
By the light of the moon.



Otra bellísima poesía que tiene que ver con la noche, la luna y una mujer encantadora, donde belleza y alma son una misma: como la luna y la noche.


She walks in beauty, like the night

Of cloudless climes and starry skies;
And all that's best of dark and bright
Meet in her aspect and her eyes:
Thus mellow'd to that tender light
Which heaven to gaudy day denies.
One shade the more, one ray the less,
Had half impair'd the nameless grace
Which waves in every raven tress,
Or softly lightens o'er her face;
Where thoughts serenely sweet express
How pure, how dear their dwelling-place.
And on that cheek, and o'er that brow,
So soft, so calm, yet eloquent,
The smiles that win, the tints that glow,
But tell of days in goodness spent,
A mind at peace with all below,
A heart whose love is innocent!

sábado, 19 de septiembre de 2009

POESIA AZTECA







Belleza del Canto


Llovieron esmeraldas;
ya nacieron las flores:
Es tu canto.
Cuando tú lo elevas en México,
el sol está alumbrando.





El Ave y la Mariposa


¿Qué es lo que dice el ave roja del dios?
Es cual un repicar de sonidos: anda chupando miel.
¡Que se deleite: ya se abre su corazón:
es una flor!
Ya viene, ya viene la mariposa:
viene, viene volando; viene abriendo sus alas:
Sobre las flores anda chupando miel.
¡Que se deleite: ya se abre su corazón:
es una flor!


La Vida Pasa: Hay que Vivir


No por segunda venimos a la tierra
príncipes chichimecas. Gocémonos y tráiganse las flores.
¡Al Reino de la Muerte! . . . sólo estamos de paso:
¡de verdad, de verdad nos vamos!
¡Verdad es que nos vamos!
Verdad es que dejamos las flores y los cantos
y la tierra . . . ¡Sí de verdad, de verdad nos vamos!
¿A dónde vamos? ¿A dónde vamos?
¿Estamos allá muertos o aún tenemos vida?
¿Hay un sitio en que dura la existencia?
¡En la tierra tan sólo
es el bello cantar, la flor hermosa:
es la riqueza nuestra, es nuestro adorno: gocémonos con ella!
Príncipes chichimecas: gozad,
allá donde nos vamos es la Casa del rey de los muertos,
del dios que lanza luces y envuelve en sombras [Popocatzin],
es el sitio a que regresan nuestros abuelos.
Os lanzáis al abismo:
nadie en la tierra queda:
¡En la tierra tan sólo
es el bello cantar, la flor hermosa:
es la riqueza nuestra, es nuestro adorno: gocémonos con ella!


¡Huida de Quetzalcoatl!


En Tula existió la Casa de Madera;
aún perduran las columnas en forma de serpientes;
las dejó al irse Nácxitl Topiltzin.


Al son de trompetas es llorado por nuestros príncipes.
Ya se va el que ha desaparecer allá en Tlapalla.


Íbamos allá a Cholula, junto al Poyauhtécatl;
é la había traspasado para ir a Acalla.


Al son de trompetas es llorado por nuestros príncipes.
ya se va el que ha de perecer allá en Tlapalla.


Llegué a Nonoalco, yo cual quéchol de finas plumas,
yo el príncipe Mamali y quedé desolado.


Enigma de vivir

No es verdad que vivimos,
no es verdad que duramos
en la tierra.
¡ Yo tengo que dejar las bellas flores,
tengo que ir en busca del sitio del misterio!
Pero por breve tiempo,
hagamos nuestros los hermosos cantos.

Cant. Mex., f. 35, lin. 10 ss. Anónimo de Chalco

Muerte fatal

¡A dónde iremos que muerte no haya? Por eso llora mi corazón.
¡Tened esfuerzo: nadie va a vivir aquí!
Aun los príncipes son llevados a la muerte:
así desolado está mi corazón.
¡Tened esfuerzo: nadie va a vivir aquí!

Cant. Mex., f. 70 R., lin. 27 ss. De Tenochtitlan, con la misma ocasión.
Ánimo

¡No te amedrentes, corazón mío!
Allá en el campo de batalla
ansío morir a filo de obsidiana.


Oh, los que estáis en la lucha:
yo ansío morir a filo de obsidiana.
Sólo quieren nuestros corazones la muerte gloriosa.


Misión del Poeta (Otra)


¡Sin duda eres el ave roja del dios,
sin duda eres el rey del que da vida!
Vosotros, los primeros que mirasteis la aurora
aquí cantando estáis.
¡Esfuércese en querer mi corazón
sólo flores de escudo: son las flores del sol!
¿Qué hará mi corazón?
¿Es que en vano venimos, pasamos por la tierra?
De modo igual me iré
que las flores que fueron pereciendo;
¡Nada será mi renombre algún día!
¡Nada será mi fama en la tierra!
¡Al menos flores, al menos cantos!
¿Qué hará mi corazón?
¿Es que en vano venimos, pasamos por la tierra?




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La poesía azteca, recreaba lo que percibían a su alrededor, en ese mundo mágico de Tenochtitlan, un valle espectacular, rodeado de pinos, del amarillo sol que acariciaba el paisaje con su luz amable y calor agradable. En el centro de ese gran paisaje, estaba un gran lago, con laberintos formados por islas de tierra que ellos mismos formaban, en donde cultivaban: maízfrijol y flores de colores encendidos entre otros.

Bellas flores existían, mariposas brillantes que revoloteaban, acompañadas de aves de colores exóticos que salpicaban la vista, como puntitos de colores en todo el panorama, contrastando deliciosamente con el intenso azul del cielo, imagino eso, y debió ser una experiencia cromática impresionante, acompañada de las armoniosas melodías de la naturaleza, integradas por: trinos de aves, grillos, ranas, el sonido de las flores y hojas movidas por el viento amable.

Con ese bello entorno, acompañado de una vida apacible y ordenada, con una rica historia, con una mística repleta de dioses, que les infundían toda clase de sentimientos, pero a la vez dolorosa, por los enormes sacrificios a los dioses, las constantes guerras, los asesinatos injustos entre ellos, y a los demás pueblos que les rodeaban, los sentimientos encontrados de venerar la valentía de sus héroes guerreros; así como llorar sus perdidas, se percibe en la sencilla poesía azteca, que interpretaban cantando y bailando.

martes, 19 de mayo de 2009

Poesías de la Luna





La Luna, siempre exquisita, melancólica, taciturna, romántica; siempre envuelta en belleza...como la noche.





Luna de cristal

Una luna blanca brillante y blanda que vive en el agua, posada en un ancla, sal del agua luna del mar, que el tesoro te esperará.
Tu corona de oro, tu collar de plata, pero sobre todo tu corazón de cristal, la luna del mar se mira en el agua con su brillo y su sombra de ojos.
Tú... luna del mar me sorprendes con tu blancura y tu hermosura.
 Tú... luna bella con ojos azules, azules del mar.
Mira la arena, luna de cristal,  parece que llegará algo de verdad.
Mira la sirena que llega, ya que con su viento te irás al cielo;
este es el día en que te marcharas;  este es el día en que te despedirás; adiós luna hermosa;  adiós luna del mar;  que tu hermosura nunca acabar.
Mira el marinero, el marinero mira el cielo y dice así: mira esa bola,  esa bola del mar... parece que es una luna de cristal.....

Gracias Isa...


  Esta poesía de Jaime Sabines de la luna, desencadena cascadas de bellas emociones.


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.


Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.


Jaime Sabines




Este es un poema bellìsimo que Mariano Estrada, dedico a Federico Garcia Lorca


LA LUNA

Ya nadie mira a la luna,
la luna ya no es de nadie;
ya no la cubren de besos,
ya no la bañan con sangre.

Ni ya le escriben poemas,
ni ya le clavan puñales;
ya no hay tragedias de amores,
ya no hay amor, no hay amantes.

Ya pasa sola la luna,
ya pasa sola, sin nadie;
ya no amontona secretos
ni alumbra sueños, como antes.

¿Adónde fuisteis, poetas,
adónde fuisteis, amantes,
que la dejásteis sin versos,
que sin amor la dejásteis?

Ya no es de nadie, ni es luna,
la luna que ahora nos sale;
porque es un círculo sólo,
y sólo un círculo errante.

Sólo un castillo arrumbado,
sólo un recuerdo distante;
sólo una historia en un libro,
sólo una estatua en un parque.

La luna no será luna
sin corazones que amen;
sin pensamientos que vuelen
y sin poetas que canten.

Y es esa luna, lunero,
la misma luna, no obstante,
que tú metiste en los versos
porque era tuya una parte

Pero los hombres son otros
y otras las cosas que valen;
y otros los ojos que miran
y otras las formas de amarse.

La luna no será luna,
porque la luna es mirarse:
asesinar con los ojos
hasta el dolor de la sangre.


Mariano Estrada
Del libro El cielo se hizo de amor.





Cuenta una leyenda que, cuando el Sol y la Luna fueron creados, se amaban con una pasión y profundidad inconmensurables, sin medida, intensamente. Eran dos amantes libres, el ardiente fuego dorado de uno sobre la fría calidez plateada del otro…

Cuando el Gran Dios decidió que habían de separarse, el Sol para iluminar el cielo de día, la Luna para alumbrarlo suavemente de noche, sus corazones, sus almas, parecieron partirse en dos. Estaban condenados a permanecer separados por siempre, tratando de alcanzarse y nunca lográndolo, en una danza infinita, dolorosa.

El Sol trató de ser fuerte, de fingir estar bien, y lo consiguió, destellando fuerte, muy fuerte, en el firmamento.
La Luna, sin embargo, no podía soportar la tristeza de estar sin su amado, y melancólicamente brillaba en el cielo.

El Gran Dios, compadeciéndose de ella, le obsequió con millones de estrellas, pequeños pedazos de luz que trataban de acompañarla, de consolarla. Pero la Luna añoraba el fulgor ardiente del Sol, su piel cálida y dorada, y la fría palidez de las estrellas la afligía aún más.
Se sabía sola, condenada a permanecer eternamente buscando a su amor, sin poder alcanzarlo jamás, apenas
vislumbrándolo en la distancia.

El Gran Dios volvió a compadecerse de aquellos a los que había separado, y decidió concederles unos instantes de felicidad, con los que habrían de sobrevivir por siempre: los eclipses. Entonces, cuando la Luna desaparece, escondida, cuando el Sol se cubre de su nívea piel, pueden vivir de nuevo, libres, amados, felices, por unos gloriosos momentos, hasta volver a separarse, a romperse, dolorosamente, en dos de nuevo. Esperando, anhelando el momento en que puedan volver a ser uno, juntos, libres, amados.....







 Esta es un preciosa poesía acerca de la Luna, como todas las que escribe la poetisa Morus Gómez


Marea....


En una noche de luna llena, cuando sube el marea


Las olas rompen en el vació, de la desierta arena


Mientras el aire acaricia las palmeras…


A mi me nace el deseo de tenerte, cerca…muy cerca.


Bajo mi piel los deseos se ondulan, por una caricia tuya


Los suspiros se escapan, se detiene el latido


Brota la gota de rocío, esperando tus labios junto a los míos


En la travesía de pensarte, vuelo a tu cuerpo


Bajo el fuego de tu aliento, se derrite el hielo


Nacen nuevas caricias, habitas mi cuerpo


Me inundas me humedeces, como el mar a la arena.


Un castillo que construyo, sentada en la playa cubierta de arena


Con el ansia en los ojos, con el deseo ondulando


Esperando que tu oleaje me bañe…bajo la luz de la luna llena


MORU*S

viernes, 3 de abril de 2009

Delmira Agustini





DIARIO ESPIRITUAL

Es un lago mi alma;
Lago, vaso de cielo,
Nido de estrellas en la noche calma,
Copa del ave y de la flor, y suelo
De los cisnes y el alma.
.
* * *
.
-Un lago fue mi alma...-
.
Mi alma es una fuente
Donde canta un jardín; sonrosan rosas
Y vuelan alas en su melodía;
Engarza gemas armoniosamente
En el oro del día.
.
* * *
.
-Mi alma fue una fuente...-
.
Un arroyo es mi alma;
Larga caricia de cristal que rueda
Sobre carne de seda,
Camino de diamantes de la calma.
.
* * *
.
-Fue un arroyo mi alma...-
.
Mi alma es un torrente;
Como un manto de brillo y armonía,
Como un manto infinito desbordado
De una torre sombría,
¡ Todo lo envuelve voluptuosamente !
.
* * *
.
-Mi alma fue un torrente...-
.
Mi alma es todo un mar,
No un vómito siniestro del abismo:
Un palacio de perlas, con sirenas,
Abierto a todas las riberas buenas,
Y en que el amor divaga sin cesar...
Donde ni un lirio puede naufragar.
.
* * *
.
-Y mi alma fue mar...-
.
Mi alma es un fangal;
Llanto puso el dolor y tierra puso el mal.
Hoy apenas recuerda que ha sido de cristal;
No sabe de sirenas, de rosas ni armonía;
Nunca engarza una gema en el oro del día...
Llanto y llanto el dolor, y tierra y tierra el mal!...
.
* * *
.
Mi alma es un fangal;
.
¿Dónde encontrar el alma que en su entraña sombría
Prenda como una inmensa semilla de cristal ?


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Delmira Agustini fue la más destacada poetisa del Modernismo. Exuberante prestigio para cualquier escritora. Pero no para la crítica de Rubén Darío. El gran maestro la elevó hasta la cúspide de la literatura española. La comparó con Santa Teresa en su calidad de expresión como mujer.

Ella rompió las barreras como mujer y expresó su interior con elegancia. 
Su elevado erotismo, con ausencia total de vulgaridad, es la máxima elegancia
creativa, una libre y perfeccionista poetisa, que imprimió deliciosa musicalidad
y plasticidad rítmica a su poesía, así como una elevada espiritualidad sensual.




domingo, 30 de noviembre de 2008

Poesia Modernista




La poesía modernista, renovación estética en la poesía, separada de la realidad, versos musicales, que conjugan ritmo, plasticidad y color.

Me encanta este movimiento y su poesía con tonos exóticos, de amplísima libertad creadora, no establece limites es: Creativa, aristocrática y antagónica de la vulgaridad.

Representantes de este movimiento de poesía bellisíma: Ruben Darío, Teophile Gaurier, Jose Martí , Delmira Agustini, Amado Nervo , Lepoldo Lugones y Julio Herrera entre otros.

Pintura impresionista sin paleta, con pluma y letras....
Melodías sin instrumentos musicales, con papel y pluma...
Escultura sin barro, con letras plásticas....
Poesía sensual, que exalta la belleza de nosotros mismos....el ser humano..
Aroma de arte, de belleza, lo mas universal y cosmopolita..........

Les dejo estas maravillas de Poemas de este movimiento

Ruben Dario


La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe del Golconsa o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
]o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!


Leopoldo Lugones

Salmo pluvial

Tormenta
Érase una caverna de agua sombría el cielo;
El trueno, a la distancia, rodaba su peñón.
Y una remota brisa de conturbado vuelo
Se acidulaba en tenue frescura de limón.
Como caliente polen exhaló el campo seco
Un relente de trébol lo empezó a llover.
Bajo la lenta sombra, colgada en denso fleco.
Se vio al cardal con vívidos azules florecer.
Una fulmínea verga rompió el aire al soslayo;
Sobre la tierra atónita cruzó un pavor mortal;
Y el firmamento entero se derrumbó en un rayo;
Como un inmenso techo de hierro y de cristal.

Lluvia

Y un mimbreral vibrante fue el chubasco resuelto
Que plantaba sus líquidas varillas al trasluz,
O en pajonales de agua se espesaba revuelto,
Descerrajando al paso su pródigo arcabuz.
Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces;
Descolgó del tejado sonoro caracol;
Y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces, Transparente y dorada bajo un
rayo de sol.
Calma
Delicia de los árboles que abrevó al aguacero.
Delicia de los gárrulos raudales en desliz.
Cristalina delicia del trino del jilguero.
Delicia serenísima de la tarde feliz.
Plenitud
El cerro azul estaba fragante de romero,
Y en los profundos campos silbaba la perdiz.



Jose Martí





Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.
-

Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.


DIARIO ESPIRITUAL
Delmira Agustini

Es un lago mi alma
Lago, vaso de cielo,
Nido de estrellas en la noche calma,
Copa del ave y de la flor, y suelo
De los cisnes y el alma.
.
* * *
.
-Un lago fue mi alma...-
.
Mi alma es una fuente
Donde canta un jardín; sonrosan rosas
Y vuelan alas en su melodía;
Engarza gemas armoniosamente
En el oro del día.
.
* * *
.
-Mi alma fue una fuente...-
.
Un arroyo es mi alma;
Larga caricia de cristal que rueda
Sobre carne de seda,
Camino de diamantes de la calma.
.
* * *
.
-Fue un arroyo mi alma...-
.
Mi alma es un torrente;
Como un manto de brillo y armonía,
Como un manto infinito desbordado
De una torre sombría,
¡ Todo lo envuelve voluptuosamente !
.
* * *
.
-Mi alma fue un torrente...-
.
Mi alma es todo un mar,
No un vómito siniestro del abismo:
Un palacio de perlas, con sirenas,
Abierto a todas las riberas buenas,
Y en que el amor divaga sin cesar...
Donde ni un lirio puede naufragar.
.
* * *
.
-Y mi alma fue mar...-
.
Mi alma es un fangal;
Llanto puso el dolor y tierra puso el mal.
Hoy apenas recuerda que ha sido de cristal;
No sabe de sirenas, de rosas ni armonía;
Nunca engarza una gema en el oro del día...
Llanto y llanto el dolor, y tierra y tierra el mal!...
.
* * *
.
Mi alma es un fangal;
.
¿Dónde encontrar el alma que en su entraña sombría
Prenda como una inmensa semilla de cristal ?